Claves Históricas y Territoriales
El Puente de Hellín es una de las obras civiles más representativas de Moratalla. Su estudio combina la precisión de la investigación histórica documental con una dilatada trayectoria de intervenciones para su conservación:
Descarte del Mito Romano
Frente a la creencia popular tradicional, la investigación histórica moderna ha demostrado que la fábrica conservada no es romana, sino una obra renacentista proyectada ante la necesidad de un paso perenne sobre el Alhárabe.
La Obra Quinientista (1548)
Construido a mediados del siglo XVI, responde al florecimiento económico y a las políticas del Concejo de Moratalla y la Orden de Santiago para afianzar el comercio mercantil con la comarca de Hellín.
Restauración Reciente (2018–2021)
Entre los años 2018 y 2021, el puente fue objeto de nuevas obras de consolidación y limpieza estructural, subsanando el desgaste hídrico del cauce y asegurando su uso peatonal y agrícola.
Ficha Monográfica del Monumento
Puente de Hellín (Paso histórico sobre el río Alhárabe)
Paraje de Las Cañadas y huerta tradicional de Moratalla, en el histórico trazado caminero que comunicaba la villa con Socovos, Férez y Hellín.
Siglo XVI (documentado hacia 1548). Fábrica renacentista de sillería caliza escuadrada y mampostería careada tradicional.
Completamente consolidado y restaurado en su fábrica, tajamar y tablero tras las intervenciones de 1991 y el plan de mantenimiento de 2018–2021.
La aportación de Marcial García: desmontando la atribución romana
Durante décadas, la literatura turística y costumbrista catalogó al Puente de Hellín bajo la etiqueta de "puente romano". Esta atribución formaba parte de una inercia habitual en la historiografía regional que adjudicaba a Roma cualquier estructura pétrea dotada de arcos de medio punto sobre un cauce fluvial.
Sin embargo, los trabajos de investigación y difusión del historiador moratallero Marcial García García, fundamentados en el vaciado exhaustivo de las actas capitulares del Concejo de Moratalla y los Libros de Visitas de la Orden de Santiago, han desconectado de forma definitiva la estructura de la Antigüedad clásica.
Marcial García documentó que hasta mediados del siglo XVI el tránsito del río Alhárabe en este sector se realizaba mediante vados naturales de cantos y precarias pasarelas de madera que las riadas otoñales inutilizaban sistemáticamente. La construcción en sillería de piedra no existió antes del quinientos: fue en torno a 1548 cuando el concejo financió y ejecutó la obra definitiva para garantizar una ruta segura y abierta durante todo el año, enmarcada en el mismo impulso de obra pública que dio origen al Puente de Jesucristo (1562) sobre la rambla de Aludio.
Morfología y características arquitectónicas
El puente se extiende a lo largo de unos 25 metros de fábrica pétrea y salva el cauce del Alhárabe mediante dos arcos de medio punto de distinta luz. La pila central, sobre la que descansan las cargas mayores, cuenta aguas arriba con un tajamar de sección triangular concebido para seccionar la fuerza de las avenidas y evitar la acumulación de ramas y sedimentos contra los arcos.
Los arcos principales están construidos con dovelas de sillería de excelente labra y ajuste, mientras que los estribos, tímpanos y muros de acompañamiento recurren a la mampostería trabada con morteros de cal, rematada lateralmente por pretiles de protección para transeúntes y caballerías.
Hitos de conservación: de la reconstrucción de 1991 a la restauración de 2018–2021
La estructura ha superado dos grandes fases de intervención en su historia contemporánea:
1. Reconstrucción tras el colapso (1991–1992): El 2 de abril de 1991, el paso de un transporte de excesivo tonelaje derribó el ojo menor y parte del tablero. La Dirección General de Cultura acometió la anastilosis de las dovelas recuperadas del río, tallando sillares nuevos de reposición en caliza compatible y recalculando la cimentación de la pila y estribos mediante inyecciones de mortero de cal.
2. Campaña de restauración y acondicionamiento (2018–2021): Entre estos años se acometieron trabajos esenciales para mitigar los efectos del envejecimiento de los materiales y los daños causados por las fuertes lluvias y avenidas del Alhárabe (especialmente tras los temporales de 2019). Las actuaciones incluyeron:
• Limpieza profunda de vegetación invasora y raíces introducidas en las juntas de los sillares y tímpanos.
• Rejuntado y sellado de dovelas y paramentos con mortero de cal hidráulica transpirable, frenando la entrada de agua de lluvia.
• Reparación puntual de pretiles de piedra dañados y consolidación del lecho de la calzada superior.
• Limpieza de acarreos y sedimentos acumulados junto al tajamar y los ojos del puente, devolviendo al río su sección de desagüe natural.
Entorno Paisajístico e Información de Visita
El monumento está ubicado en un tramo de alto valor medioambiental y etnográfico, custodiado por álamos blancos, fresnos, huertos tradicionales en bancales y la red de acequias que nutren la vega moratallera.
El itinerario a pie desde Moratalla discurre por caminos rurales asfaltados y sendas de huerta, ofreciendo una ruta suave y apta para todas las edades que culmina en la silueta pétrea del puente sobre el agua.
Desde el puente se puede enlazar con la senda del río Alhárabe en dirección al paraje de La Puerta o hacia los Estrechos de Bolvonegro, articulando una jornada completa de patrimonio natural y cultural.
Compromiso con el Patrimonio Local
El Puente de Hellín es un testimonio vivo del esfuerzo caminero de nuestros antepasados en el siglo XVI. Mantener limpio el entorno fluvial, respetar las limitaciones de paso y preservar la piedra labrada asegura que este hito arquitectónico siga formando parte de la identidad de Moratalla durante generaciones.