Claves Históricas y Urbanas
La Ermita o Iglesia de Santa Ana constituye uno de los hitos arquitectónicos y devocionales más arraigados de Moratalla. Su historia refleja la evolución del urbanismo moratallero y las transformaciones litúrgicas de la época contemporánea:
Fundación en el Siglo XVII
Nace vinculada a la Cofradía de Santa Ana (fundada en 1607). La edificación de la primitiva ermita se inició poco después, en torno al año 1614, fuera del casco urbano medieval.
Ampliación y Barroco (S. XVIII)
Durante el siglo XVIII experimenta una profunda transformación con la configuración de su patio delantero con jaspes gris y rojo y la posterior adición de su torre-campanario.
Recuperación y el Manantial Interior
Cerrada al culto por ruina en 1988, fue restaurada a partir de 1994 adaptando su presbiterio al Concilio Vaticano II y descubriéndose un venero de agua natural bajo el Sagrario.
Ficha Monográfica del Templo
Ermita de Santa Ana (Sede Histórica de la Cofradía)
Calle Barrio Nuevo y Plaza o Patio de Santa Ana, plenamente integrada en el ensanche histórico y tradicional del casco urbano de Moratalla.
Siglos XVII y XVIII. Estilo barroco popular murciano con reformas litúrgicas contemporáneas acometidas a finales del siglo XX (1994-1996).
Diócesis de Cartagena (Grado de Protección 1 en el planeamiento urbanístico). Abierta al culto y en excelente estado de conservación.
Orígenes y evolución histórica
El templo se encuentra íntimamente ligado al desarrollo de las cofradías gremiales y devocionales en el Noroeste murciano tras la Reconquista. En el año 1607 se aprueba la fundación de la Cofradía de Santa Ana, cuyos miembros impulsaron la construcción del inmueble hacia 1614 en un paraje de eras y huertas que entonces quedaba a las afueras de la villa amurallada.
Con el crecimiento demográfico y la expansión urbana durante el siglo XVIII —periodo de apogeo del barroco rural murciano—, la ermita fue objeto de una importante ampliación estructural. En esta etapa se jerarquizó su acceso dotándolo de un patio cerrado delantero ornamentado con jaspes locales de tonalidades grises y rojas, delimitando un espacio de transición que aislaba el templo del tránsito rodado y del trajín cotidiano del barrio.
Características arquitectónicas y singularidad litúrgica
Exteriormente, la ermita muestra una fábrica sobria de mampostería enlucida con vanos adintelados y la silueta inconfundible de su torre-campanario, elemento erigido a caballo entre el siglo XVIII y principios del XIX que destaca en la trama urbana del Barrio Nuevo.
El interior presenta nave única con techumbre resuelta con estructura tradicional. Sin embargo, su distribución actual es fruto de la intervención arquitectónica posterior al cierre por deterioro estructural dictado en 1988. A finales de 1994 se acometió una rehabilitación integral sufragada mediante aportaciones populares de los feligreses del barrio y el Obispado de Cartagena, adoptando de forma pionera las directrices espaciales emanadas del Concilio Vaticano II:
• El Altar Mayor se desplazó hacia el centro de la nave para que la comunidad celebre la Eucaristía en disposición asamblearia en torno a él, habiéndose calculado sus proporciones con base en la numerología bíblica del nombre de María en hebreo.
• En la cabecera se dispuso una arquería triple sobre las hornacinas del presbiterio, presidida en su sector central por una gran pintura mural de la artista Ana María Almagro.
• La mayor parte de la imaginería procesional y ajuar litúrgico procede del siglo XX, debido a la pérdida del patrimonio mueble original sufrida durante la Guerra Civil de 1936.
El hallazgo del manantial: La "Fuente de la Vida"
Uno de los sucesos más extraordinarios acaecidos durante las obras de restauración de 1994 fue la localización de un manantial subterráneo de agua natural viva bajo el pavimento del templo, que constituía el origen secular de los graves problemas de humedad que casi arruinan el edificio.
En lugar de cegarlo, la dirección de obra canalizó técnicamente el caudal hacia el patio colindante de la ermita y ubicó el venero original exactamente bajo la hornacina que custodia el Sagrario, otorgándole el profundo simbolismo bíblico del agua como "Fuente de la Vida" que brota del corazón del santuario.
Tradición Viva: La Fiesta de Santa Ana y la "Abuelica"
La Festividad del 26 de Julio
Cada 26 de julio el Barrio Nuevo engalana sus calles con flores y banderines. La ermita y su plaza se convierten en punto de encuentro vecinal con la misa solemne y el tradicional concierto estival ofrecido por la Banda de Música de Moratalla en el patio exterior.
Homenaje a la Mujer Anciana
Es costumbre secular elegir en estas fechas a la mujer de mayor edad del barrio como la "Abuelita Santa Ana", colocándole una banda honorífica como tributo y reconocimiento a las generaciones de madres y abuelas que sostuvieron el desarrollo familiar e histórico de Moratalla.
Entorno e Información de Visita
La ermita se ubica en un sector urbano de marcado sabor tradicional, con calles estrechas, fachadas encaladas y rejería de forja típica de la arquitectura popular moratallera de los siglos XVIII y XIX.
El patio delantero con sus jaspes y el sonido del agua canalizada proporciona un espacio recoleto de descanso, lectura y contemplación, abierto a vecinos y visitantes.
El templo mantiene celebración periódica de culto religioso y abre sus puertas de manera destacada durante las festividades patronales del verano y los actos programados por su comunidad parroquial.
Conservación de Nuestra Identidad
La Ermita de Santa Ana testimonia más de cuatrocientos años de fe compartida y esfuerzo vecinal colectivo. Cuidar sus paramentos, respetar el patio de jaspe y preservar la memoria de sus tradiciones asegura la continuidad del patrimonio histórico y humano de Moratalla.