CASTILLO FORTALEZA DE MORATALLA
El cerro cónico sobre el que se levanta el conjunto castral es el de la propia Moratalla. Allá por los remotos tiempos del Neolítico su cumbre sirvió de pequeño poblado para las gentes que cultivaban las tierras linderas, tal como prueban las hachas de diorita y lo restos de cerámica, encontrados al realizar las últimas obras de acondicionamiento de su entorno.
Sobre estos restos, en época Ibérica se levanto un recinto defensivo con grandes piedras una de cuyas caras aún se puede ver en la base de la Torre del Homenaje, en su lado Norte. Seguramente también se utilizaría en tiempos romanos porque tanto el topónimo (Murata + tallea = la que está amurallada con palos - teoría del profesor Gustavo Romera Marcos) como los restos arqueológicos encontrados en la zona urbana, dan fe de su pasado romano.
Pero, sin lugar a dudas; fue durante el periodo islámico cuando configuró su espacio y cuando defendió la población que había nacido al refugio de sus murallas. Hisn de Muratalla dicen las fuentes musulmanas refiriéndose a todo el pueblo. Sus fortificaciones fueron refugio en las turbulentas fitnas que sacudieron las tierras andalusíes. Su espolón altanero fue seña de rebelión durante el periodo de Taifas: En él se hizo fuerte Ibn Hilal frente a su primo Ibn Mardanix, el Rey Lobo, allá por 1147. Desde sus almenas contemplo su esposa el bárbaro cegamiento a que fue sometido como coacción para su entrega.
Junto con otra abundante cadena de fortificaciones, fue la defensa del Iqlim de Segura, el distrito serrano de la Taifa de Murcia, extendido por tierras que hoy son de otras comunidades, gracias a la desafortunada división provincial de Javier de Burgos. Cuando las taifas se desmoronaban al avance imparable de la espada de Fernando III; el Comendador Mayor de Castilla; el aguerrido Pelay Pérez Correa, conquistó estas tierras en 1242, recibiendo del mismo monarca la Orden de Santiago su señorío. En la carta de confirmación de tal propiedad por el Infante Don Alfonso dada en Murcia a 7 de Julio de 1243 - podemos leer la lista de todos los castillos del Distrito de Segura:
"Muratalla; Socouos, Bueycorto Guta, Letur; Priego, Feriç, Abeiuela, Litur; Açnar; Abeneyçar...'
Ya bajo poder cristiano, desde 1245, fue sede de la Encomienda de Santiago, cuyo primer comendador fue Lope Hernández; en dicho año. Desde entonces el castillo ha sido el núcleo principal de esta Villa de fronteras del Reino de Murcia. Desde él salía la muralla que, con varios torreones, una puerta y un portillo, encerraba el recinto medieval.
Recuperada la democracia; las distintas corporaciones han realizado campañas de limpieza, restauración y conservación buscando darle a sus instalaciones utilidad dentro del campo de la cultura, siendo en los últimos tiempos sede de unas interesantes veladas culturales en los meses de estío.
Está declarado monumento nacional, siendo la ensena principal de nuestro escudo desde tiempos medievales.
VISITA
Si usted ha decidido visitar esta joya de la arquitectura medieval y símbolo de nuestro carácter fronterizo, les aconsejamos el siguiente itinerario.
PERÍMETRO EXTERIOR
Antes de entrar en el recinto; y en sentido contrario a las agujas del reloj. desde su puerta principal; nos encontramos con la primera torre, cuyo revestimiento de sillarejo es moderno, al haberse desmoronado el original como consecuencia de unos temporales. El lienzo de adarve que se sigue también está renovado, aunque siguiendo las líneas del original.
En el se construyó a finales del siglo XV una casa para oficiales del Concejo; despejada en las últimas limpiezas. A continuación nos encontramos con la Torre de la Magdalena, levantada por el Comendador Diego de Soto, la única que no tenía almenas, sino un simple tejado. Sus esquinas son de cantería de tova y caliza, pudiendo observarse en los sillares los signos de los canteros grabados. El siguiente adarve, de mampuesto; está restaurado sobre el original, una vez despejada otra casa y corral a él adosada. La siguiente torre tiene restaurados paramentos v parte de los sillares . El siguiente adarve adosada está situado el único trozo de muralla de la Villa conservado, incluidos dos torreones. La siguiente es la Torre Redonda, reconstruida en esta forma en el siglo XVI sobre una puerta de época musulmana, que se ha quedado a lo vista tras las ultimas restauraciones. El adarve que desde ella va a la Torre del Homenaje, está levantado sobre el suelo de greda, contando con unos arcos ciegos de descarga. En su enlace con la torre citada están los restos la muralla ciclópea de época ibérica. Las primeras hiladas de la base de la Torre del Homenaje son de época califal, a soga y tizón, elevando sobre ella lo que una de las visitas no duda en calificar como la más bella torre de toda la Orden. En las partes correspondientes al primer piso pueden observarse las rasgaduras de las saeteras, en los centros y esquinas los canes sobre los que se apoyaban las barbacanas y en la cara occidental el ajimez del segundo piso. El siguiente adarve es doble. De él salía la muralla de la Villa y en su interior estaba el Corral de los conejos . La siguiente torre es la de los Cuatro Vientos, llamada así porque sus esquinas señalan los puntos cardinales. Por fin, tras un adarve y una rampa, nos encontramos frente a !a puerta principal, de bellísimas dovelas sobre arco de medio punto, según los cánones del gótico militar levantino en que se elevó a finales del siglo XIV las partes mas llamativas de la fortaleza. Sobre ella está la reja en que la tradición asegura que los vecinos, levantiscos en la defensa de sus libertades y privilegios, colgaron en 1465 a su comendador, Alfonso de Vozmediano.
ENTRADA Y PATIO
Cruzamos la puerta de doble hoja, restaurada sobre la original y entramos al Patio de Armas. Alrededor de él se levantan las de servicio: caballerizas, hornos, bodega, despensa y aposentos, de los que sólo quedan algunas huellas. Llama la atención las balsas de cocción de la bodega del siglo XIX , edificadas en el solar de la caballeriza. El suelo empedrado señala lo que era el antiguo patio, que estaba porticado teniendo una logia en la parte septentrional, sobre columnas, algunas las basas están in situ. Siguiendo el camino del exterior, podemos observar algunos lienzos de tapial musulmán, las dependencias de la Torre de la Magdalena, en cuyo primer piso estaba la capilla de esta advocación, restos de una mazmorra, entrada a la Torre del Homenaje y a la de los Cuatro Vientos. Las demás torres tienen parte visitable y los nombres que más fortuna han hecho de los que han tenido a lo largo de su historia, sobre tablas indicadoras.
TORRE DEL HOMENAJE
Tras subir por unas gradas, cruzamos la puerta original, de clavazón y chapa, pasando al interior de la sala de armas. Les aconsejamos que entornen y admiren el agujero y tranca de refuerzo. Cruzamos una estructura moderna que salva la bóveda desmontada en el siglo XIX para convertir en aljibe la bodega. Observen las saeteras abocinadas y el cierre de la bóveda, con arcos apuntados, rematado por clave horadada, de la que cuelga una lámpara moderna, imitación del modela medieval. Desciendan por la escalerilla de hierro hasta el aljibe que recogía el agua para abastecer al castillo en caso de asedio.
Es de destacar su pilar central, del que salen los arcos ojivales sobre capitel de baquetón que soportan las cuatro bóvedas de aristas de las que se conservan tres. Está revocado de cal hidráulica y un murete que se hizo en el siglo XVIII para evitar las fugas de agua. En la esquina NE está la entrada del agua que se recogía de terrazas y tejados por un sistema de canalizaciones. Vuelvan a subir a la sala de armas y por una escalera de caracol ascenderán a la Sala de Homenaje, cubierta con tres medios cañones sobre arcos apuntados. A oriente y poniente, sendos ajimeces que iluminaban la estancia, teniendo sus bancos o parladoiros y lugares para candelas. En esta sala se prestaba el pleito homenaje cada vez había un nuevo Maestre de la Orden o se nombraba nuevo Comendador. En las paredes están los escudos de cuatro comendadores: Diego de Soto, y Gonzalo Fajardo, al sur; y Ruy Chacón y Alfonso de Vozmediano; al norte. Por una escalera mural subimos a la terraza. ¡Cuidado con la cabeza al pasar el antiguo puente levadizo!. Por fin salimos a la terraza, en la observamos los arcos que daban a las antiguas barbacanas. Las almenas tienen la cubierta piramidal original. Entre las dos centrales del primer tramo que da al patio estaba la Campana de la Vela que, con su toque, avisaba de peligros de invasión o rebatos de fuego. Desde aquí observarse una de las más bellas panorámicas de toda la Región, empezando por montes, huerta y cañadas de Moratalla.
Mientras desciendan, observen el curioso juego de dovelas bicolores del arco de entrada a la Sala del Homenaje, recuerdos islámicos, y del curioso matacán que cae sobre la puerta del caracol, último reducto de la fortaleza.
CONTINUACÓN DE LA VISITA
Si dispone de tiempo, les recomendamos que desciendan hacia la Parroquia de Santa María por el Castellar, observando el trazado de callejas y azucaques de la época medieval, con un recinto reducido en donde se apiñaban las ciento ochenta familias que, por término medio, poblaban la Villa en los lejanos tiempos de la frontera. Después, la visita al templo, el disfrute de otra bella panorámica desde la Plaza de la Iglesia y salga a tapear por nuestros bares y tabernas. Será un buen complemento a una visita que les un profundo recuerdo.
Actualmente (2026) se están realizando acciones de mejora, por lo que sólo es posible visitar la parte exterior